My very first tattoo! My boyfriend showed me a picture he found online of “Why you should always sleep with a teddybear”. I fell in love with it immediately, and knew it needed to be put on my body. However, I wanted to tweak it to make it personal. When I was about 14, I fell into a really deep depression and started seeing shadows. It would get especially bad as I was laying in bed, in the dark, at night. I wanted the monster in my tattoo to symbolize the shadows that I always saw. In a way, my tattoo keeps me protected from the shadows that I still see. My teddybear is forever tattooed on my body to keep me safe. I had it done by Lauren McKenzie at Bound By Design in Denver, Colorado. She did such an amazing job! And it only took a little over an hour.
En la semana en que se inició el diálogo con el Ejecutivo:
El perfil académico de los nueve dirigentes estudiantiles de la Confech
Cinco de ellos estudiaron en establecimientos municipalizados; tres en particulares subvencionados, y uno en un particular pagado. La mayoría se hizo parte del movimiento estudiantil inspirados por la “Revolución Pingüina” de 2006. “El Mercurio” se contactó con ellos, quienes contaron en primera persona cómo ha sido su historia académica hasta hoy.
María José Ahumada, Fernanda Paúl y Macarena VegaAlgunos de ellos nunca pensaron entrar en la política antes de la universidad. Sin embargo, motivados por las demandas estudiantiles, hoy son parte de la mesa ejecutiva de la Confech, por lo que dejaron los cuadernos de lado para enfocarse en las movilizaciones, e incluso algunos, como Giorgio Jackson, congelaron sus estudios.
“El Mercurio” consultó sobre su vida académica a los nueve dirigentes que componen la mesa ejecutiva: Camila Vallejo (U.de Chile), Giorgio Jackson (U.Católica), Patricio Contreras (U. de Los Lagos), Gastón Urrutia (U. del Biobío, sede Concepción), Sebastián Farfán (U. de Valparaíso), Laura Palma (U. de La Serena), David Urrea (U. Arturo Prat de Iquique), Alexis González (U. Federico Santa María, sede Viña del Mar) y José Ancalao, de la Federación de Estudiantes Mapuches.
Todos ellos relataron su paso por la educación secundaria. Algunos fueron críticos con sus colegios, mientras que otros se mostraron conformes con la enseñanza que recibieron. Claro que al momento de opinar sobre su propio desempeño, hay quienes se califican como “porros” -como David Urrea, quien reconoce no haber tenido un buen desempeño, con un promedio general de 4,7 en la enseñanza media-; otros se consideran “matemáticos puros” -como Giorgio Jackson, que salió del colegio con promedio 7,0 en esa asignatura-, y algunos, entre ellos, Sebastián Farfán y José Ancalao, aseguran haber sido “fanáticos de la historia”.
Sus perfiles académicos son tan diversos como los colegios donde estudiaron: 5 de ellos lo hicieron en liceos municipales; 3 en establecimientos particulares subvencionados, y uno en un colegio privado.
Si se promedian las notas de enseñanza media de los nueve, el resultado es un 5,6, donde Camila Vallejo y Giorgio Jackson aparecen con las mejores calificaciones, ambos con un 6,4 final.
Algo similar ocurre con los resultados en la Prueba de Selección Universitaria (PSU), donde la media son 577 puntos en Lenguaje y 532 en Matemática. Jackson obtiene el primer lugar en ambas pruebas (con 642 y 739 puntos respectivamente). Sólo cuatro de los nueve líderes estudiantiles obtuvieron puntajes arriba de 700; lo hicieron Jackson y Vallejo, pero el mejor puntaje lo tuvo Sebastián Farfán, de la Universidad de Valparaíso, con 757 puntos en Historia. El otro es José Ancalao, con 701 puntos en la misma prueba.
Para todos, el interés por la política estudiantil fue surgiendo de diferentes maneras y en distintos momentos; aunque hay algo que une a varios de ellos: la “Revolución Pingüina” de 2006.
Desde ese entonces, Gastón Urrutia y Alexis González fueron parte del centro de alumnos de sus respectivas instituciones. Y José Ancalao y Patricio González asumieron las vocerías de sus regiones.
Sin embargo, las caras más visibles del actual movimiento, Giorgio Jackson y Camila Vallejo, no se destacaron por ejercer cargos representativos en el colegio. Aquí, la historia académica de los nueve j óvenes que hoy hablan por los estudiantes.
Las grandes cifras académicas de los dirigentes 5,6 es el promedio de notas de los nueve dirigentes en enseñanza media.
577 puntos es la media en Lenguaje.
532 puntos es la media en Matemáticas.
4 de los 9 dirigentes obtuvieron puntajes arriba de 700 puntos en la PSU.
Notas obtenidas del proceso de admisión universitaria correspondiente al año de PSU rendida.
No participaba en política en el colegioCamila Vallejo Universidad de Chile“La recuerdo como una muy buena estudiante de artes plásticas, y también con un gran interés por el teatro. De hecho, creo que también pensó en postular a Diseño Teatral en la Universidad de Chile”, comenta Leandro Hernández, su profesor de Lenguaje (su ramo favorito) en el colegio Raimapu de La Florida, del que egresó con promedio 6,4.
Juan Colil Abricot, director del establecimiento -donde además estudió la hermana mayor de Camila y hoy estudia su hermano menor-, la recuerda como una estudiante reservada, e incluso un poco tímida: “Ella nunca fue dirigente estudiantil acá, nunca fue delegada. La verdad es que no imaginábamos que iba a asumir cargos, pero en la universidad los niños se encuentran con un mundo un poco distinto”.
Camila Vallejo dice no se interesó por la política hasta salir del colegio y que sólo comenzó a militar en las Juventudes Comunistas, al igual que sus padres, una vez en la universidad. Actualmente le falta entregar su tesis, sobre “Construcción social de territorios vulnerables”, para terminar la carrera de Geografía.
Logró un espacio en la Confech como representante de los mapuchesJosé Ancalao Federación de Estudiantes mapuchesEs un “invitado” de la Confech. El único que después de estar meses intentando entrar en el movimiento para representar a la Federación de Estudiantes Mapuches (FEMAE), en julio de este año logró ganar un espacio. A diferencia de los demás, él no representa a su universidad, sino que, como define, “representa a su pueblo mapuche”.
Durante sus años escolares -en el Liceo Pablo Neruda, de Temuco- nunca se destacó por sus buenas notas, ya que, dice, “andaba preocupado de otras cosas”. Una de ellas fue la “revolución pingüina” de 2006, donde asumió la vocería de su liceo y, luego, de toda la región.
Logró sobresalir en el ramo de Historia, lo que quedó reflejado en los 701 puntos que obtuvo en la PSU de esa especialidad, convirtiéndose en puntaje regional.
Esto le permitió ingresar a Antropología en la Universidad Católica de Temuco. Hoy está en tercer año y, aunque reconoce que no va mucho a clases porque tiene que trabajar para pagar su carrera y que se ha “echado” un par de ramos, asegura que no es “porro”. “Soy del promedio”, dice.
De ex pingüino a candidato a cientista políticoPatricio Contreras Universidad de Los LagosLenguaje le cargaba y más aún, inglés. Su fuerte siempre fueron las matemáticas, tanto así, que cuando niño quería estudiar pedagogía en esa asignatura. Pero en cuarto medio su vida dio un vuelco: para la “revolución pingüina” tomó las riendas de su liceo -Josefina Aguirre Montenegro, de Coyhaique- y fue dirigente comunal y regional. Tanto le gustó, que decidió renunciar a ser profesor para convertirse en cientista político y, luego de rendir la PSU y sacar 600 puntos en Matemática y 537 en Lenguaje, entró a la Universidad de Los Lagos de Puerto Montt.
Dentro de la universidad, Patricio Contreras siempre ha sido un alumno destacado. Sin embargo, dice que cuando fue elegido presidente del centro de alumnos, en diciembre de 2009, descuidó sus estudios y se “echó” cuatro de seis ramos. Más tarde tuvo que congelar porque no tenía dinero suficiente. Pero a principios de este año retomó la carrera y su vida volvió a dar un vuelco: se posicionó entre los 3 mejores de su generación.
El ex punk que sacó 757 puntos en la PSU de historiaSebastián Farfán Universidad de Valparaíso“Respuesta violenta”. Así se llamaba la banda punk que Sebastián Farfán y sus amigos formaron en la enseñanza media. “Hacíamos congresos de percepciones políticas, con otros punks y con otros anarcos, porque desde que éramos chicos siempre tuvimos el afán de discutirles a los que no tenían fundamento”, cuenta Bruno Astudillo, uno de sus compañeros en el Liceo Juan XXIII de El Belloto, en Quilpué.
En tercer año medio, Farfán fue presidente del centro de alumnos de su colegio, y desde ese cargo se ocupó de coordinar a los secundarios de toda la región, dos años antes de que estallara la “revolución pingüina” de 2006. Pese a que dedicaba mucho tiempo a la política estudiantil, sus profesores lo ayudaban a estudiar historia, su curso favorito, en el que obtuvo 757 puntos en la PSU. Ahora estudia Pedagogía en Historia en la Universidad de Valparaíso, pero su tesis está congelada porque se dedica a tiempo completo a su rol como dirigente.
(Fuente: mer.cl)






